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NASA reporta daños óseos en ratones enviados a la Estación Espacial Internacional

NASA reporta daños óseos en ratones enviados a la Estación Espacial Internacional

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Tiempo de lectura: 3 minutos Tras 37 días transcurridos, los roedores manifestaron severos daños en su estructura ósea. El estudio concluyó que los efectos están atribuidos a la falta de esfuerzo gravitacional en los fémures, la parte más afectada.

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Investigaciones en la Estación Espacial Internacional (EEI) están ayudando a científicos de la NASA a garantizar el éxito en futuras misiones espaciales. Uno de los objetivos es conocer el impacto que tiene la microgravedad en la salud, algo que cobra mayor importancia al considerar misiones como Artemis, que busca llegar a la Luna en 2026.

Un nuevo experimento de la NASA avanza en esa línea. Con el objetivo de conocer los motivos de la pérdida ósea en mamíferos por la ingravidez en microgravedad, científicos enviaron ratones hembra a la EEI. En detalle, los roedores estuvieron 37 días en órbita, el mayor tiempo alcanzado del que se tiene registro, generando notables daños en las extremidades posteriores, mientras que en la zona lumbar de la columna, se mantuvo relativamente inalterada.

Entre las principales conclusiones, el equipo liderado por la bioingeniera Rukmani Cahill concluyó que el daño estaría ocasionado por la falta de esfuerzo gravitacional en los fémures, extremidades que soportan gran parte del peso corporal en la Tierra.

Corte transversal de la cabeza femoral de ratones, comparando roedores que vivieron en órbita baja terrestre durante 37 días (FL), con aquellos que estuvieron en órbita durante un día (BL), ratones de control terrestre (GC) y ratones de control terrestre mantenidos en una jaula con movimiento limitado (VIV).

Registro del corte transversal de la cabeza femoral de los ratones. En la imagen se compara a roedores que vivieron en órbita baja terrestre durante 37 días (FL), con los que estuvieron en órbita durante un día (BL), ratones de control terrestre (GC) y ratones de control terrestre mantenidos en una jaula con movimiento limitado (VIV).

Tras su regreso, los investigadores analizaron diferentes secciones del esqueleto de los roedores. En las imágenes apreciaron grandes cavidades internas en los extremos del fémur, mayormente en zonas cercanas a la articulación de la cadera y de la rodilla. Por otro lado, la densidad ósea exterior permaneció intacta.

Las alteraciones locales y concretas apuntaron a una causa biomecánica relacionada con la poca fuerza gravitacional.

Alteraciones irreversibles

En general, los astronautas pueden perder cerca del 1% de su densidad ósea por cada mes que pasan en microgravedad, una cifra 10 veces mayor que la pérdida asociada a osteoporosis en la Tierra.

Otro hallazgo determinó que los ratones jóvenes manifestaron osificación prematura, un proceso de formación de tejidos blandos que se endurecen y se convierten en huesos antes de lo normal, lo que puede afectar el desarrollo del esqueleto. Además, la cavidad medular del cuello femoral se expandió, afectando aún más la estructura interna.

Cuello femoral de ratones de control terrestre (GC y VIV) y ratones astronautas (FL y BL).

Para diferenciar el impacto del estrés por lanzamiento o la inactividad, el estudio consideró tres grupos adicionales que no salieron de la órbita terrestre, uno en condiciones normales, otro con restricciones de movimiento y un tercero expuesto a simulaciones de vuelo. Tras comparar a los roedores, el equipo sostiene que la pérdida de masa ósea podría no estar relacionada con la radiación espacial o la falta de luz solar.

«Si la radiación espacial en la órbita terrestre baja u otros factores sistémicos fueran los principales causantes de la pérdida ósea durante los vuelos espaciales, esperaríamos cambios sistémicos en el sistema esquelético», enfatizaron los investigadores.

Por lo tanto, hasta el momento, la mejor manera para mantener el cuerpo en buen estado, sigue siendo el entrenamiento con maquinaria especial o las cintas de correr con arneses que sujetan al astronauta.

«Nuestros resultados indican que en ratones hembra que se acercan a la madurez esquelética, la descarga mecánica de los sitios de soporte de peso es la principal causa de pérdida ósea en microgravedad, mientras que los sitios cargados predominantemente por la actividad muscular, como la columna vertebral, parecen no verse afectados», destacó la publicación.


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