Astrónoma Mónica Rubio participa en el hallazgo de doce estrellas en gestación

Tiempo de lectura: 3 minutos Este hallazgo, posible gracias al poder del telescopio James Webb (JWST), ofrece una ventana única al universo temprano y a la formación estelar en condiciones prístinas.
Un equipo de astrónomos, liderado por investigadores del Observatorio Gemini-Sur y la Universidad de Chile, realizó un sorprendente descubrimiento: doce estrellas jóvenes con una abundancia de carbono excepcionalmente baja en la galaxia Wolf-Lundmark-Melotte (WLM).
El estudio, publicado en la revista Astrophysical Journal Letters, revela que estas estrellas, ubicadas a unos 3 millones de años luz de la Tierra, tienen apenas un 10% de la abundancia de carbono que se encuentra en nuestro sistema solar.
La Dra. Mónica Rubio, Premio Nacional de Ciencias Exactas 2021 y lídera de la investigación, detalla que esta característica las convierte en un laboratorio ideal para comprender cómo se formaron las primeras estrellas del universo.
«Las doce estrellas son muy jóvenes y las hallamos en la galaxia Wolf-Lundmark-Melotte (WLM). Algo interesante es que dichos objetos, poseen tan solo un 10 % de la abundancia de carbono en comparación con nuestro sistema solar en la Vía Láctea», explica la académica del Departamento de Astronomía de la Universidad de Chile (DAS).

Mónica Rubio.
Además de las estrellas, el equipo científico también detectó la presencia de gas alrededor de estas jóvenes luminarias. «Así es que, por primera vez, hemos detectado gas alrededor de estrellas jóvenes en esta galaxia enana utilizando las imágenes infrarrojas del James Webb,» añadió la Dra. Rubio, quien actualmente encabeza la vicepresidencia de la Unión Astronómica Internacional (IAU).
La juventud de las estrellas, con menos de 10 millones de años, las convierte en objetos de estudio excepcionalmente valiosos.
El infrarrojo revela secretos del universo temprano
La capacidad del Telescopio James Webb para observar en el infrarrojo fue fundamental en el descubrimiento. Esta técnica permite a los astrónomos «ver» a través del polvo cósmico que rodea a las estrellas en formación, lo que resulta imposible con telescopios que operan en longitudes de onda visibles.
El Dr. Venu Kalari, astrónomo del Observatorio Gemini-Sur y también líder del estudio, destaca el poder del JWST para estudiar la evolución estelar en entornos extremos y desentrañar los misterios del universo temprano. «El hallazgo destaca la calidad y el poder de observación del telescopio JWST, permitiendo estudiar la evolución de las estrellas en entornos extremos y profundizar en los misterios del universo temprano».

Venu Karali.
El hallazgo representa un avance en la comprensión de la formación estelar en condiciones similares a las del universo primitivo, cuando la abundancia de elementos pesados como el carbono y el oxígeno era mucho menor.
Según Rubio, estos resultados «nos ofrecen una visión única de la formación estelar en condiciones similares a las de las primera fases del universo y abre nuevas posibilidades para comprender las diferencias entre la formación estelar en nuestra galaxia y la que ocurrió en épocas pasadas (cuando la mayor parte de las estrellas del universo habitaban ambientes con muy poco carbono y oxígeno).»
La astrónoma concluye destacando la magnitud del descubrimiento: «El hecho de que podamos detectar la formación de estrellas a esta distancia es asombroso. Hasta ahora, lo más lejos que se habían encontrado estrellas jóvenes en formación era en la Pequeña Nube de Magallanes, a unos 200.000 años luz, con un contenido de carbono y oxígeno del 20 % en comparación con el Sol. Nuestras observaciones llegan 16 veces más lejos, y la galaxia investigada tiene la mitad de ese contenido químico».