Mycoplasma Pneumoniae: la importancia de la prevención y el estudio permanente de la bacteria

Tiempo de lectura: 2 minutos Aunque su circulación es más notoria en invierno, este año los casos generaron mayor alarma. Especialistas lo monitorean todo el año para comprender su transmisión y prevenir complicaciones, con un tratamiento ampliamente conocido.
Las infecciones por Mycoplasma pneumoniae son altamente reconocidas, tanto en Chile como a nivel mundial. Los ciclos de transmisión de esta enfermedad ocurren por varias razones que combinan factores propios de la bacteria y de cómo las personas interactúan entre sí.
Este patógeno se transmite a través de gotitas respiratorias, explicó el académico de la Facultad de Ciencias Biológicas (FCB) de la Universidad de Concepción, Gerardo González Rocha, quien agrega que “lugares como colegios, oficinas o casas son ideales para que se pase de una persona a otra, sobre todo en épocas frías, cuando la gente tiende a agruparse más”.
Aumento de casos en Chile
Durante el segundo semestre del 2024 el Ministerio de Salud detectó un aumento sostenido de casos de neumonía asociados a esta bacteria, por lo que el 18 de octubre generó una alerta respecto a casos de Mycoplasma pneumoniae para reforzar el diagnóstico y tratamiento precoz; y monitoreo de datos de laboratorio 2022-2024.
Pese a la especial atención que causó durante el año, los expertos estudian su transmisión en todas las temporadas y conocen ampliamente su tratamiento.
Según el especialista UdeC, después que las personas se infectan con la bacteria desarrollan defensas, pero estas no son permanentes. “Con el tiempo, esas defensas bajan o nacen nuevas personas que no tienen inmunidad, lo que permite que la enfermedad vuelva a propagarse” detalló. Así la enfermedad tiene un comportamiento epidémico cada tres o cuatro años en que se produce un alza de casos.
Infecciones graves
Gran parte de estas infecciones son autolimitadas y pueden pasar o los pacientes se recuperan incluso sin tratamiento. “El tema es que hay un grupo particular de pacientes que puede generar infecciones más severas, como neumonías o bien infecciones extrapulmonares”, sumó el Jefe del Departamento de Enfermedades Infecciosas del Instituto de Salud Pública (ISP), Juan Carlos Hormazábal.
El descenso de contagios durante la temporada de calor y la menor demanda en la atención hospitalaria no implican que se deban relajar las medidas de prevención y cuidado. “El Ministerio de Salud está recopilando la información de los casos detectados en el país”, afirmó Hormazábal. De esta forma, pueden crear planes de acción ante el aumento de contagios, entregando directrices a los servicios de salud.
Esta bacteria tiene una constitución estructural particular, ya que carece de pared (peptidoglucano), lo que la hace naturalmente resistente a muchos antibióticos y requiere medicamentos específicos para su tratamiento.
“Es fundamental tomar los antibióticos exactamente como los indicó el médico, incluso si los síntomas desaparecen antes de terminar el tratamiento. No terminar el tratamiento puede dejar bacterias vivas: Estas pueden multiplicarse de nuevo y causar una recaída” advirtió el Dr. González. Las bacterias que sobreviven pueden adaptarse y hacerse más resistentes, dificultando futuros tratamientos.
Prevención
Según datos del Minsal cerca de un 20% de quienes poseen la enfermedad no presentan síntomas y el 80% restante presentan molestias que se van incrementando en el transcurso de varios días.
El Dr. González aseguró que, aunque los síntomas pueden ser leves, como tos seca o dolor de garganta, la tos puede persistir durante varias semanas o incluso meses después de iniciar el tratamiento. Además, recalcó que “es muy importante prevenir, ya que no existe una vacuna para esta bacteria”.
Lavarse las manos con frecuencia, evitar compartir utensilios como vasos o cubiertos (especialmente con pacientes con síntomas), cubrirse la boca y nariz al toser o estornudar, usar mascarilla y ventilar los espacios cerrados son las más sencillas pero efectivas.