Nuevo «cerebro» de datos astronómicos de ALMA operará desde los 2.900 metros de altura

Tiempo de lectura: 3 minutos El nuevo correlacionador estará ubicado a 2.900 metros de altura y está programado para el 2026. La iniciativa busca duplicar el ancho de banda de sus antenas y fortalecer las observaciones científicas.
Se trata del proyecto OSF Correlator Room (OCRO, de sus siglas en inglés), la sala adaptada para almacenar y trabajar datos a 2.900 metros de altura en el árido desierto de Atacama que almacenará al nuevo «cerebro» de ALMA. Pese al gran desafío que enfrenta el equipo, las empresas y la logística -por la altura, condiciones climáticas y las características del data center- aumentará la eficacia del computador actual, con el fin de hallar imágenes más detalladas.
La iniciativa para «Mejorar la Sensibilidad de Banda Ancha de ALMA (WSU)» iniciada en el año 2019, programó la llegada del «cerebro» de datos astronómicos para el 2026. Dentro de su plan de trabajo, el reemplazo y modernización de las tecnologías mantendrá el destacado rol del observatorio a nivel global.

Correlacionador de alma. Créditos: (ESO/NAOJ/NRAO), S. Argandoña
Con la actualización del correlacionador, la capacidad de producción de datos incrementará significativamente. Además, se pretende duplicar e incluso, cuadruplicar el ancho de banda del conjunto de sus antenas, permitiendo un aumento de al menos 3 veces en la velocidad de obtención de imágenes continuas.
En los próximos meses, específicamente en julio del 2025, se realizará una revisión del sistema y del programa que dio sus primeros pasos en el año 2019, con su fase de iniciación que se extendió hasta el 2022.
Modernizar la ciencia y extender su alcance
El supercomputador del observatorio que combina las señales individuales de cada una de las antenas, para obtener las destacadas imágenes, es también una pieza clave en el proyecto de modernización ALMA2030. En complemento, el nuevo sistema de transmisión digital agilizará la información, multiplicando la cantidad de datos transmitidos por cada uno de los correlacionadores.
En detalle, dada la densidad del aire en la altura, el correlacionador operará con un sistema de enfriamiento por contacto directo de agua que le permitirá mantener una temperatura de funcionamiento segura, mientras los datos obtenidos a través de sus 66 antenas, serán procesados a una capacidad aproximada de 1Tb/s por cada una de estas, convirtiendo al observatorio en un centro de procesamiento de datos de clase mundial, según expresó el socio norteamericano de ALMA, Juan Larraín.
“Actualmente trabajamos en la red de abastecimiento eléctrico, acoplándonos a la red eléctrica del observatorio, en coordinación con los departamentos de ingeniería y seguridad, a fin de no interferir ni afectar la normal operación de ALMA. Una vez terminada la fase de energización, iniciaremos la ingeniería de detalles seguida de una revisión exhaustiva de cada entregable, antes de movilizar al contratista al observatorio e iniciar las obras civiles, la construcción, integración y puesta en marcha de todos los subsistemas», detalló el también Project manager de AUI/NRAO.
Lo anterior se traduce en la capacidad del proyecto OCRO respecto a su espacio, conexión eléctrica, protección contra incendios y soporte estructural para todos los racks.
Uno de los grandes desafíos que se ha propuesto ALMA y NRAO es, además de incorporar e integrar simultáneamente estos nuevos sistemas, que el observatorio siga operando normalmente, a fin de no interrumpir la conexión a la comunidad astronómica que se beneficia de las observaciones, “esto nos obligará a extremar la coordinación y trabajar como un gran equipo, lo que ya hemos hecho antes y volveremos a hacer” – concluye Juan Larraín.